En la primera entrega hablamos de la fascitis plantar y de las molestias en el tendón de Aquiles que pueden aparecer después del verano. Continuamos ahora con otros problemas frecuentes relacionados con el pie y el tobillo, especialmente cuando retomamos rápidamente el deporte y nuestras actividades habituales.
3. Metatarsalgia: dolor en la parte delantera del pie
La metatarsalgia describe el dolor localizado en la zona del antepié, aproximadamente bajo la base de los dedos.
Puede manifestarse como dolor, presión o sensación de quemazón y aparecer después de caminar durante muchas horas, correr, realizar deportes de impacto o utilizar determinados tipos de calzado.
La distribución de las cargas, la movilidad del pie, la actividad realizada y las características del calzado pueden influir en su aparición. Es importante valorar por qué se está produciendo una sobrecarga en el antepié.
4. Esguinces de tobillo al retomar el deporte
Septiembre y octubre significan para muchas personas volver al fútbol, baloncesto, pádel, tenis, running y otras actividades deportivas. Los cambios rápidos de dirección, saltos y apoyos inesperados pueden provocar un esguince de tobillo.
Aunque algunos esguinces son leves, una recuperación incompleta puede dejar déficits de movilidad, fuerza y control neuromuscular.
Una rehabilitación adecuada debe buscar no solo reducir el dolor, sino también recuperar la función del tobillo y disminuir el riesgo de nuevas lesiones. Antes de volver a determinadas actividades deportivas es importante recuperar la movilidad, la fuerza, la estabilidad y la confianza en el apoyo.
5. Sobrecargas por volver demasiado rápido al entrenamiento
Después de las vacaciones es frecuente intentar recuperar rápidamente el nivel físico anterior. Pasar de una actividad reducida a entrenar varios días por semana puede generar sobrecargas en los músculos y tendones del pie, tobillo y pantorrilla.
Gemelos, sóleo y musculatura del propio pie necesitan adaptarse nuevamente al esfuerzo. Por eso, al volver al deporte después del verano es preferible aumentar progresivamente el volumen y la intensidad de los entrenamientos.
No solo importa cuánto ejercicio hacemos. También influyen la intensidad, el descanso entre sesiones, el tipo de superficie y los cambios en nuestra actividad diaria.
Continuará…
En la próxima entrega hablaremos del cambio de calzado después del verano, de cómo prevenir el dolor de pies y de cuándo es recomendable acudir al fisioterapeuta.
